Esta semana entre el frío y con el puente, que no ha sido tal, por en medio, ha sido un poco rara para entrenar.
A priori un día de fiesta equivaldría a un: "yuju!!!! yujjuuuu!!!! porrón de horas parar entrenar", pero no ha sido así. Aunque he aprovechado cada segundo, de cada minuto, de cada hora del día.
El día de fiesta ha dejado una sensación que es difícil de describir, pero voy a intentarlo.
Es Jueves, que es festivo por ser el día de nuestra Carta Magna.
Son las 6 y algo de la mañana, todavía es de noche. Los años no pasan en balde, que pereza da algunos días para levantarme. Ya no es ese salto impetuoso con el que me levantaba antes, pero presto estoy en pie.
Empezamos con los preparativos de rigor, pulsómetro, cascos, iPhone, etc....jejejejeje, estos dispositivos y sus apps se han metido tanto en nuestras vidas, que hasta nos son indispensables para hacer lo que más nos gusta.
Vamos al turrón.
Como os he dicho es oscuro todavía. La noche languidece y se acerca su final, una leve, y débil luz clara amenaza la oscuridad, pero todavía no amanece. Así comienza la carrera a pie del día. Con el paso de los kilómetros y los minutos los rayos del sol florecen en el horizonte, empieza a amanecer. Es un espectáculo muy hermoso. Desde aquellos días de farras eternas no veía amanecer, pero huelga decir que de esta manera es mucho mejor.
Hay una mezcla de paz y serenidad en mi esfuerzo. Ha estas horas se piensa con mucha claridad y te da tiempo a repasar aspectos de la cotidianidad en los que no reparas a diario, supongo que fruto del ritmo infernal de nuestras vidas.
La mañana va madurando y empiezo a cruzarme con otros deportistas, desconocidos algunos y otros recientes compañeros de ruta, amigos de mi amigo Miguel, al fin y al cabo amigos todos. Van con las cabras, ufff!!! que ganas de ver ya la mía.
Ya va más del 80% del entreno superado y rumbo a casa.
Aquí estamos, ya en casa. Una sensación de vitalidad recorre mi cuerpo cansado, pero activo y satisfecho del trabajo realizado. Zumo, sándwich de pavo , café y galletas merecidas reconstituyen el organismo y le dan fuerza para disfrutar del día.
Os voy a dejar un par de ideas, no consejos, que no soy yo quien para dar consejos a nadie.
Poned de vez en cuando de un amanecer en vuestras vidas y si es haciendo deporte mejor.
Buena semana a todos.
A priori un día de fiesta equivaldría a un: "yuju!!!! yujjuuuu!!!! porrón de horas parar entrenar", pero no ha sido así. Aunque he aprovechado cada segundo, de cada minuto, de cada hora del día.
El día de fiesta ha dejado una sensación que es difícil de describir, pero voy a intentarlo.
Es Jueves, que es festivo por ser el día de nuestra Carta Magna.
Son las 6 y algo de la mañana, todavía es de noche. Los años no pasan en balde, que pereza da algunos días para levantarme. Ya no es ese salto impetuoso con el que me levantaba antes, pero presto estoy en pie.
Empezamos con los preparativos de rigor, pulsómetro, cascos, iPhone, etc....jejejejeje, estos dispositivos y sus apps se han metido tanto en nuestras vidas, que hasta nos son indispensables para hacer lo que más nos gusta.
Vamos al turrón.
Como os he dicho es oscuro todavía. La noche languidece y se acerca su final, una leve, y débil luz clara amenaza la oscuridad, pero todavía no amanece. Así comienza la carrera a pie del día. Con el paso de los kilómetros y los minutos los rayos del sol florecen en el horizonte, empieza a amanecer. Es un espectáculo muy hermoso. Desde aquellos días de farras eternas no veía amanecer, pero huelga decir que de esta manera es mucho mejor.
Hay una mezcla de paz y serenidad en mi esfuerzo. Ha estas horas se piensa con mucha claridad y te da tiempo a repasar aspectos de la cotidianidad en los que no reparas a diario, supongo que fruto del ritmo infernal de nuestras vidas.
La mañana va madurando y empiezo a cruzarme con otros deportistas, desconocidos algunos y otros recientes compañeros de ruta, amigos de mi amigo Miguel, al fin y al cabo amigos todos. Van con las cabras, ufff!!! que ganas de ver ya la mía.
Ya va más del 80% del entreno superado y rumbo a casa.
Aquí estamos, ya en casa. Una sensación de vitalidad recorre mi cuerpo cansado, pero activo y satisfecho del trabajo realizado. Zumo, sándwich de pavo , café y galletas merecidas reconstituyen el organismo y le dan fuerza para disfrutar del día.
Os voy a dejar un par de ideas, no consejos, que no soy yo quien para dar consejos a nadie.
Poned de vez en cuando de un amanecer en vuestras vidas y si es haciendo deporte mejor.
Buena semana a todos.
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